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Faros de Gipuzkoa



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Faros de Gipuzkoa
Autores: Paloma de Roda Lamsfus, Editorial Scriptum  2002
Dibujos de Jokin Leniz Aranbarri
Diseño y realización: Comunicación Gráfica Otzarreta, Zarautz.
Nº Páginas: 72  
Tamaño: 280 X 340 mm.
ISBN: 84-932379-1-4
PVP: 39,95€

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Introducción Sinopsis ExtractosImágenesVisor

 

- Faro de Higuer -La costa de Gipuzkoa y la Arquitectura de ingenieros -Bécquer

Faro de Higuer

Higuer, nombre con el que se conoce tanto el cabo como el faro, marca en el Cantábrico el inicio de la costa guipuzcoana. El faro está situado entre la desembocadura del  Bidasoa y el monte Jaizkibel, en el término municipal de Fuenterrabía -Hondarribia-.

Su origen se remonta a 1852, año en el que se realiza el proyecto de construcción, para un torrero, de un edificio de una sola planta, con torre cuadrada y cuerpo superior circular para el fanal.

El ingeniero autor de este faro de quinto orden, Carlos Campuzano, alude en la memoria del proyecto a un torreón existente, de 8 pies de altura, situado a 280 pies sobre el nivel del mar. En ese mismo punto se construirá el nuevo fanal:

el aparato de iluminación consiste sólo en cuatro quinqués; ordinariamente
sólo se encienden dos de ellos que consumen entre ambos, término medio
 tres y media libras de aceite cada noche. Sólo se encienden los cuatro en noches de temporal.

En noviembre de 1874, durante la guerra carlista, el faro es destruido totalmente.

Tres años más tarde, otro ingeniero de caminos, vizcaíno y figura muy destacada en las obras públicas de esta región, Francisco Lafarga, propone la construcción de un nuevo edificio para el que modifica la ubicación, variación que justifica ampliamente en la memoria descriptiva del proyecto en estos términos:

de esta manera se consigue que la nueva luz se vea desde el faro de Guetaria, situado a 90 metros sobre el nivel del mar.

Esta decisión es un dato de gran transcendencia ya que los faros de Pasajes, Santa Clara e Igueldo quedan ocultos por efecto de la configuración de la costa.

El resultado de la propuesta de Lafarga de 1877 es el faro de Higuer, de cuarto orden, con destellos y proyectado para que su foco luminoso alcance más de 20 millas. Está construido a 93 metros sobre la plena mar viva, para dar más efecto a la fuerza e intensidad de su lámpara y dista 150 metros del lugar que ocupó el antiguo faro:

lo muy importante que es el que vean esta luz los barcos que vayan a entrar
o salgan de Pasajes, y añadimos al presente cuán conveniente, cuán indispensable es también que las barcas costeras y los vapores del tráfico
litoral españoles y franceses que arriban al fondeadero de Guetaria como refugio en los temporales del cuarto cuadrante tengan perfectamente
valizado el cabo de Iguer y conozcan su exacta posición cuando dejen el fondeadero bien por abonanzarse el tiempo, ya vayan a los puertos del fondo
del golfo, o tomen el rumbo para doblar Machichaco.

Además de la construcción del edificio, se realizó un proyecto para balizar el peñón de Amute -que no es más que un peñasco adherido a la costa- colocando una señal en la cresta de la peña, solución que se había adoptado ya en Zumaia y en la entrada de la bahía de Santander.

En abril de 1881 el autor del faro propone, con la colaboración del Ayuntamiento, la realización de un camino de servicio, que facilitará asimismo la comunicación de la parte norte de la ciudad con las huertas de San Telmo: no transitarán más que los vehículos pequeños que conduzcan efectos o materiales al faro, o los carros con bueyes que usan los labradores en la agricultura.

En las obras se utilizará el excelente material de los desmontes de la zona: piedra de sillería y arenisca, la arena para recebo de las playas del Bidasoa, y la cal para hormigón de Zumaia.

La memoria del proyecto alude también a la calidad del terreno: las condiciones de la localidad permiten la económica construcción de obras de fábrica porque hay sobre el terreno buenas canteras y se pueden confeccionar los morteros con economía y facilidad.

Este faro que sirve como señal de recalada sustituyó en 1905 su alumbrado inicial de aceite vegetal por petróleo. Faro con característica de luz roja para distinguirlo mejor de los faros contiguos, contó con suministro eléctrico a partir de 1937. Su aparato óptico fue una primicia en España, por ser el primero de su categoría. A mediados del siglo XX la antigua linterna octogonal fue sustituida por una de tipo aeromarítimo.

El actual faro es un edificio de una sola planta, rectangular, con tejado a dos vertientes sobre el que se levanta la torre cuadrangular que soporta la linterna. De estilo clásico –mampostería y piedra de sillería- con una ligera ambición ornamental manifestada en los frontones que enmarcan ventanas y puertas, configura un conjunto austero, muy similar a otras construcciones de la costa, como los faros de Sokoa y Biarritz.

La torre recuerda mucho –en tamaño reducido- a la famosa torre de Hércules, faro de La Coruña; formada por dos cuerpos, destaca en su parte superior el motivo de arquerías realzando la linterna. Ese gusto por lo medieval, que volveremos a encontrar en el faro de la Plata, de Pasajes, enlaza directamente con el estilo que se extiende en esta época en todo tipo de construcciones tanto religiosas como civiles, y cuya manifestación encontramos en iglesias, edificios de viviendas, puentes y también en los propios faros.

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