Entre los arquitectos del GATEPAC, siempre me fascinó el donostiarra José Manuel Aizpúrua. Tanto estética como políticamente, al fundador de GU y dirigente falangista podemos calificarlo de “el Terragni español”. Con su socio Joaquín Labayen construyó edificios funcionalistas inolvidables, entre los que brilla definitivo el Club Náutico, de 1929, apreciado por Theo van Doesburg y por Sigfried Giedion. Mucho más es lo que quedó en estado de proyecto. Ahora tendremos acceso a su mirada moderna de fotógrafo, casi inédita. En paralelo, aparece en facsímil esta pequeña joya desconocida hasta la fecha: un carnet neo-plasticista del año 1928. Todavía con la cabeza llena de lo visto en Holanda, Aizpúrua reconstruye, en base a la ortogonalidad y a los tres colores primarios de Mondrian, las fachadas de varios locales comerciales de su ciudad, reales los unos, e imaginarios otros: la Librería Internacional, el Bar La Perla, Fotografía Marín, Automóviles Buick, una joyería, una farmacia, una sastrería, y así sucesivamente, más proyectos de muebles o de alfombras… Poco después, surgirían fachadas reales similares a las aquí soñadas, empezando por la del “Studio” Labayen-Aizpúrua.